Cuida tu salud

Ciclismo, salud para el corazón

Hay un extraño bulo que circula tanto por la red como a pie de calle sobre lo insaludable que es para los enfermos cardiovasculares practicar un deporte como el ciclismo. Se cree, erróneamente, que esta actividad física puede provocar daños irreparables en el corazón e incluso la temida muerte súbita que sufren algunos deportistas de élite. Sin embargo, todo deporte llevado a los extremos es malo y todo deporte, sobre todo cuando se sufre de enfermedades coronarias, ha de ser controlado por un especialista, pero eso no significa que no deba practicarse.

El ciclismo, practicado con regularidad y a una intensidad adecuada, moviliza los músculos de las piernas, caderas y glúteos fortaleciendo nuestro cuerpo, incluyendo al corazón, frente a factores de riesgo.

Lógicamente se desaconseja el ciclismo de competición en enfermos cardiovasculares, y siempre es necesario consultar con tu médico sobre la rutina a seguir según tu dolencia, pero el ciclismo no tiene por qué ser malo, sino todo lo contrario.

Algunos consejos

Como cualquier otro “virgen” en la materia, es necesario empezar poco a poco y siguiendo los consejos y recomendaciones de un especialista, pero podemos adelantarte algunos consejos básicas como, por ejemplo, buscar la ligereza. Olvídate de cargar con una bici vieja que pesa tres toneladas y hazte con una moderna, de carbono, que son resistentes, seguras y más ligeras que una pluma. En Carbonif podéis encontrar todos los accesorios necesarios.

Elige calzado cómodo, mejor si está diseñado expresamente para el ciclismo. Ponte ropa ligera, de materiales transpirables y colores claros. Cuida tu alimentación y no hagas deporte justo después de comer. Bebé líquidos a menudo, antes y después del ejercicio. Cuida tu postura, no vayas a estropear tu espalda. Usa casco, siempre. Cambia la posición de las manos y agarra el manillar con firmeza para evitar dejar todo el peso de la parte superior sobre tus brazos y, por supuesto, respeta las normas de circulación.

Muchos son los beneficios para la salud de subirse a una bicicleta: previene la artrosis, mejora el tono muscular, ayuda a perder peso, fortalece la capacidad pulmonar, reduce el estrés, etc.

Tanto la bicicleta estática como el ciclismo de paseo son ejercicios perfectos para cualquier persona, especialmente para los pacientes cardiovasculares y quienes buscan controlar sus factores de riesgo, pero mejor si utilizamos una bicicleta de paseo antes que una de montaña.

Hablamos pues, de un ejercicio isotónico o dinámico perfecto para pacientes con enfermedades cardiovasculares por diferentes motivos:

  • Incrementa el gasto calórico y combate el sobrepreso
  • Aumenta la sensibilidad a la insulina y mejora la tolerancia a la glucosa, factores importantes en la prevención de la diabetes
  • Disminuye el riesgo de padecer un infarto de miocardio pues, al pedalear, el ritmo cardíaco aumenta y la presión baja, lo que hace que el corazón se desgaste menos.
  • Reduce el colesterol mano y disminuye el riesgo de trombosis.
  • Ayuda a dejar de fumar
  • Reduce la frecuencia cardíaca y respiratoria en reposo.
  • Y estimula la producción de compuestos químicos que mejoran el estado de ánimo, combaten el estrés y revitalizan las defensas del organismo.