Cuida tu salud

Cuando buscar una residencia geriátrica para nuestros mayores resulta necesario

Imagen para Residencia Benviure....

Nuestra madre falleció hace seis años y desde entonces, la salud de nuestro padre –tanto física como mental– no ha cesado de deteriorarse. Se le olvidan las cosas, incluso… ¡a veces de comer! Somos dos, mi hermano y yo. Hacemos cada uno tanto y cuanto podemos, ¡pero no es fácil! Ambos tenemos familia y ambos trabajamos… Entonces, dejar a nuestro padre tantas horas solo sin vigilancia ¡nos preocupa! Por ello, desde hace un tiempo estamos barajando la idea, ¡aunque nos cueste!, de buscar una residencia geriátrica en Barcelona para nuestro padre. Nos han hablado estupendamente de la Residencia Benviure, ubicada en San Boi de Llobregat. A nosotros, nos vendría de lujo, porque está muy cerca de nuestras casas y pasamos por ahí para ir a trabajar. Podríamos, además, ir a verlo todos los días si lo deseamos.

Durante un tiempo, también estuvimos pensando en contratar a una señora de interna, pero la salud de nuestro padre necesita tales cuidados que lo descartamos bien pronto. En efecto, en un primer tiempo, la pérdida de memoria, las dificultades de atención, de planificación, de flexibilidad y razonamiento, las pusimos a cuenta de la vejez y estrés de nuestro padre. Sin embargo, una evaluación neuropsicológica confirmó lo que temíamos: nuestro amado padre sufría de Alzheimer! Había pues que buscarle un lugar donde este tipo de patología se tratase de manera adecuada y con un personal especializado. Con lo cual, llamamos a la residencia Benviure y acordamos fecha y hora para hablar con el director y visitar el lugar…

Saber que el centro Benviure es el único en Barcelona en proponer un tratamiento del Alzheimer, nos anima y refuerza en la idea que esta residencia es verdaderamente el lugar idóneo para nuestro padre. La presencia médica está asegurada durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo cual la convierte en la residencia que ofrece la mayor atención de entre las residencias de mayores de la zona. Asimismo, se trata del único centro de ancianos de Cataluña en admitir a personas mayores sordas y ciegas. Para ello, la ausencia de barreras arquitectónicas y comunicativas facilita la vida diaria a residentes con discapacidades de este tipo.

Además, dispone de las más modernas instalaciones, de un material que cuenta con los últimos avances tecnológicos y de un personal atento y preparado cuya peculiaridad ¡es la de hablar la lengua de signos! De hecho, la residencia colabora con la asociación FESOCA (Federación de Personas Sordas de Cataluña) que ayuda a las personas con discapacidad sensorial a encontrar trabajo. ¡Ello nos llamó gratamente la atención ya que una de nuestras primas es sordomuda! Ofrece, a la vez, animaciones y talleres de memoria diarios, fisioterapia… Con ello, la residencia es de lo más moderna y acogedora: consta de unos 6.000 m2 de jardines, con una vista a la montaña ¡espectacular!, tiene lavandería propia, cafetería, parquin gratuito y vídeo vigilancia. Los horarios de visita son abiertos. El centro está, por otra parte, dividido en ocho mini residencias donde están albergados los residentes según los tipos de dependencias y patologías que sufren.

Por fin, sólo me queda por añadir que la residencia oferta 86 plazas públicas (colaboradoras) y que la financiación de la plaza es a medida. Bueno… ¡nos gustó y optamos por llevar a nuestro querido padre allí! Porque el saber que estará entre manos expertas ¡es fundamental para nosotros! Verdaderamente, nos hubiera gustado que se quedase en casa si su estado de salud se lo hubiese permitido, pero no era el caso, desgraciadamente…

Han pasado ya varias semanas desde la instalación de nuestro padre en la Residencia Benviure… Ayer, fuimos mi hermano y yo a verlo. Estaba en el jardín con una auxiliar de enfermería. Ésta tenía la mano de mi padre en la suya… Cuando se percató de nuestra presencia, mi padre nos miró y sonriendo nos dijo: “tiene la piel suave como la de vuestra madre…”.

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