Buenos hábitos de estudio saludables para los estudiantes

Los hábitos de estudio se refieren a la práctica constante y al enfoque de estudiar, de forma regular, para mejorar el rendimiento académico.

Lo bueno de un hábito es que, una vez que lo practicas con regularidad, se vuelve fácil. Así que tu trabajo es adquirirlo pronto. También interfiere de manera saludable en tu estado físico y mental.

Los buenos hábitos de estudio que recomiendo incluyen adquirir la rutina de ir a la biblioteca (o un espacio de estudio similar) para estudiar sin distracciones, dividir los estudios por tema y usar la repetición espaciada para las cosas que requieren memorización .

Gestión del tiempo

La gestión del tiempo se refiere a la capacidad de distribuir eficientemente tu tiempo para que no te falte y tengas tiempo suficiente para dedicarlo a todas las tareas importantes. Como base, podrías crear un horario de estudio específico, especificando las franjas horarias para cada asignatura. Por ejemplo, podrías dedicar las mañanas a asignaturas con mucha teoría, y las tardes a asignaturas prácticas. No olvides reservar tiempo para descansos regulares de estudio y eventos sociales. Esto es crucial para prevenir el agotamiento y mantener la longevidad: la universidad es una maratón, no un sprint.

Usar estrategias de lectura activa

Este es el proceso de interactuar con el material haciendo preguntas y estableciendo conexiones. En lugar de leer pasivamente los textos, puedes participar más activamente resumiendo la información con tus propias palabras, enseñándosela a otra persona, autoevaluando tus conocimientos o creando recursos visuales como diagramas y mapas mentales.

Establecer metas realistas

Esta estrategia implica establecer objetivos alcanzables para cada sesión o tema de estudio. Fijar metas no solo te mantiene concentrado, sino que también te ayuda a medir tu progreso. Por ejemplo, en lugar de intentar leer un libro de texto de biología completo en dos días, podrías intentar dominar un capítulo al día.

Priorización

Los estudiantes exitosos suelen priorizar las tareas según sus plazos y su importancia. Puedes seguir el método de la Caja de Eisenhower: divide tus tareas en cuatro categorías: importante y urgente, importante pero no urgente, no importante pero urgente, y no importante y no urgente. Por ejemplo, un examen próximo se traduce en una tarea importante y urgente; por lo tanto, sería la primera en tu lista.

Repetición espaciada

Esta estrategia implica estudiar la información a intervalos graduales en lugar de atiborrarse de una sentada. Puedes repasar tus apuntes el día que aprendes algo, luego al cabo de un par de días, después de una semana, y así sucesivamente. Incluso existen aplicaciones como la de tarjetas didácticas Anki que incorporan un algoritmo de repetición espaciada que permite espaciar la frecuencia con la que se presentan las ideas.

Creando un entorno adecuado

El entorno de estudio ideal para cada persona puede variar según sus preferencias personales . Algunas personas necesitan silencio absoluto, mientras que otras se desenvuelven mejor con algo de ruido de fondo. Si te gusta el silencio, la sección tranquila de una biblioteca es un buen punto de partida. Te recomiendo que te acostumbres a ir a la biblioteca de tu universidad siempre que puedas. Por el contrario, si sientes que el ruido de fondo te ayuda a concentrarte, considera estudiar en una cafetería. Pero la clave está en asegurarte de que tu entorno sea el adecuado para ti. C

Tomar descansos

Integrar descansos cortos regulares en tu patrón de estudio puede aumentar tu productividad y agilidad mental porque disminuye las distracciones durante el tiempo de estudio concentrado. Así que, evitémoslo dividiendo nuestro tiempo entre una fuerte concentración y luego el descanso. Normalmente, la técnica Pomodoro es un método popular para esto, donde estudias durante 25 minutos y luego tomas un descanso de 5 minutos. Después de cuatro ciclos de este tipo, tomas un descanso más largo de 15 a 20 minutos. Durante tus descansos, puedes realizar alguna actividad ligera como estirarte o caminar para vigorizarte.

Mantener la salud física

Comer bien, hacer ejercicio con regularidad y dormir lo suficiente son aspectos que a menudo se pasan por alto para estudiar eficazmente. Las investigaciones demuestran que una dieta equilibrada, la actividad física y un sueño adecuado mejoran las funciones cognitivas , como la memoria y la concentración. Te recomendamos establecer un horario de sueño regular, incorporar una dieta equilibrada y programar sesiones de ejercicio semanales en tu rutina.

Usa la tecnología con inteligencia

La tecnología ofrece diversas herramientas que pueden agilizar tu proceso de estudio. Por ejemplo, puedes usar aplicaciones para gestionar el tiempo, tomar notas o repetir el tiempo. Si bien estas aplicaciones pueden ser beneficiosas, recuerda controlar la naturaleza disruptiva de las pantallas y el hábito de las distracciones digitales. Como práctica, intenta desactivar las notificaciones de tu teléfono mientras estudias o configura intervalos de «No molestar».

Sesiones de revisión y repaso

La revisión regular del material de estudio facilita la retención de información a largo plazo. Puedes asignar espacios de tiempo específicos cada semana para repasar apuntes antiguos, intentar realizar autoevaluaciones o participar en debates grupales. Por ejemplo, podrías dedicar las mañanas del domingo a repasar todo lo estudiado la semana anterior.

Escritura activa

Transcribir información requiere participación activa, lo que refuerza la comprensión y la memorización del tema. Puedes optar por reescribir conceptos complejos con tus propias palabras o representar diagramas de procesos complejos. Por ejemplo, en lugar de simplemente leer sobre el sistema circulatorio humano, considera detallarlo con breves anotaciones.

Buscar ayuda cuando la necesites

Saber cuándo buscar ayuda es un hábito de estudio subestimado. Si tienes dificultades con una materia, no dudes en acudir a tus profesores, compañeros o grupos de estudio para que te la aclaren. También puedes buscar recursos en línea como foros académicos o sitios web educativos. Recuerda: es mejor aclarar dudas desde el principio que dejar que los malentendidos obstaculicen tu aprendizaje general, indican desde la Escola Universitària Formatic Barcelonal.

Atención plena y concentración

La atención plena, o consciencia del momento presente, puede ayudarte a mejorar tu comprensión y retención durante el estudio. Puedes practicar la atención plena eliminando distracciones, concentrándote en la tarea en cuestión y haciendo un esfuerzo consciente para asimilar el material.

Integrar el estudio con situaciones reales

Aplicar los conocimientos teóricos adquiridos durante las sesiones de estudio a situaciones reales puede facilitar una comprensión más profunda. Podrías relacionar los principios básicos de la economía con la gestión del presupuesto familiar o la química con la cocina. Esta práctica puede ayudar a convertir conceptos abstractos en ejemplos tangibles.

Autoevaluación periódica

Implementar exámenes o cuestionarios periódicos para evaluar tu comprensión y memoria puede ser una forma directa de monitorear tu progreso. Puedes usar cuestionarios ya preparados disponibles en línea o diseñar una evaluación breve tú mismo. A medida que respondas, marca las áreas en las que tuviste dificultades para revisarlas más a fondo. Este método te ayudará a saber en qué punto te encuentras en tu preparación y qué áreas requieren un esfuerzo adicional.

Uso de técnicas mnemotécnicas

Esto implica el uso de técnicas para retener y recuperar información. El método puede ser tan simple como crear un acrónimo o evocar una imagen mental relevante. Por ejemplo, al recordar el rango taxonómico en biología (reino, filo, clase, orden, familia, género, especie), se podría usar la conocida frase mnemotécnica: «El rey Felipe vino a tomar una buena sopa». Otros ejemplos de técnicas mnemotécnicas incluyen el método de loci y el enlace de memoria.

Incorporar ejemplos comprensibles

Dado que los conceptos abstractos pueden ser confusos, asociarlos con analogías fáciles de entender puede ayudarte a comprender la idea. Esta técnica depende en gran medida de tu creatividad y puede ser tan simple como vincular un tema literario con la trama de una película popular. Es fundamental que tus ejemplos tengan sentido.

Variar los métodos de estudio

Es beneficioso evitar la monotonía y experimentar con diversas técnicas de aprendizaje. Esto puede incluir alternar entre el estudio individual y las sesiones de estudio en grupo, o alternar entre el aprendizaje basado en textos y recursos audiovisuales. Por ejemplo, después de una intensa sesión de lectura, podrías querer ver un documental o un podcast sobre el tema. Cambiar de estrategia no solo previene el agotamiento, sino que también se adapta a diferentes facetas de tu estilo de aprendizaje.

Estrategia para tomar apuntes

Tomar apuntes eficazmente es una habilidad que ayuda a comprender y recordar mejor los conocimientos. Debes elegir una estrategia para tomar apuntes, que podría ser un esquema, mapas mentales o el método Cornell, y mantenerla. Por ejemplo, podrías usar el método Cornell, que divide el trabajo en notas, pistas y un resumen para mejorar la retención y el repaso.

Regularidad y constancia

La constancia es la piedra angular de unos buenos hábitos de estudio. Establecer una rutina regular que asigne periodos específicos de estudio cada día mejora el rendimiento académico. Por ejemplo, estudiar dos horas al día de forma constante es más efectivo que estudiar intensivamente durante catorce horas una vez a la semana.

Involucra todos los sentidos

Involucrar varios sentidos ayuda a fortalecer la memoria del tema. Esto puede implicar leer en voz alta, reescribir notas, crear recursos visuales o incluso usar software para convertir texto a voz. El objetivo es absorber la información a través de tantos canales sensoriales como sea posible para maximizar la retención. Por ejemplo, si estás estudiando vocabulario extranjero, podrías escuchar la pronunciación, leer la definición, escribir la palabra varias veces y visualizar una imagen relacionada.

Aprendizaje reflexivo

El aprendizaje reflexivo implica dedicar regularmente unos momentos a reflexionar sobre lo aprendido. Este proceso garantiza la comprensión de los conceptos principales y ayuda a evaluar la eficacia de la comprensión del material de aprendizaje. Por ejemplo, después de leer una sección sobre Historia Universal, dedíquese un momento a reflexionar sobre las respuestas a las preguntas y las nuevas preguntas que le han surgido sobre el tema.

Preparación para la próxima clase

Repasar el material que se tratará en la siguiente clase ayuda a que la clase sea más productiva y comprensible. Al tener conocimientos previos del tema, podrás participar mejor en las discusiones en clase y plantear preguntas útiles. Por ejemplo, si la clase de Física de mañana trata sobre Ondas Electromagnéticas, quizás quieras leer el capítulo correspondiente esta noche.

Procrastinación constructiva

Si bien el objetivo es evitar por completo la procrastinación, a veces es inevitable. La procrastinación constructiva implica realizar otra tarea que también debe hacerse cuando sientes ganas de procrastinar. Si no puedes estudiar Derecho Civil, considera cambiar a otra tarea pendiente, como completar tu tarea de Matemáticas. De esta manera, te mantienes productivo sin ceder al impulso de procrastinar.

Técnicas de visualización

La visualización implica visualizar la información en la mente, lo que puede mejorar significativamente la memoria y el recuerdo. Por ejemplo, al estudiar anatomía, visualizar las partes, sistemas y procesos del cuerpo puede mejorar la comprensión.

Escucha música sin letra

Escuchar música mientras estudias es un tema controvertido. Algunas personas creen que les ayuda a alcanzar un estado de fluidez, mientras que la mayoría de las investigaciones sugieren que la » multitarea con medios » es una distracción, nos demos cuenta o no. En general, si te gusta ese ruido de fondo, intenta escuchar música sin letra, como listas de reproducción, que actúan como ruido de fondo y podrían impedir que tu mente divague.

Estudia con amigos

Los grupos de apoyo para compañeros de estudio fomentan significativamente el estudio. Los amigos pueden ayudarse mutuamente a ser responsables y a motivarse. Además, según la teoría del aprendizaje social, trabajar en grupo nos ayuda a reforzar los conocimientos. Por ejemplo, si hablas sobre el contenido del curso con amigos, escucharás sus perspectivas únicas, que podrás comparar críticamente con las tuyas, lo que amplía, apoya, modifica positivamente y fortalece tus propias perspectivas.

Los hábitos de estudio son los pilares de tu trayectoria académica. Unos hábitos de estudio eficientes no solo garantizan un mejor rendimiento académico, sino que también te ayudan a adquirir habilidades para toda la vida, como la gestión del tiempo, el establecimiento de metas y la autodisciplina. Al adoptar hábitos de estudio efectivos, orientas tu trayectoria académica hacia un camino más favorable y fructífero.

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