Comer despacio

Los principios básicos de una buena dieta consisten no en lo que comemos sino en cómo lo hacemos.

Hacer cinco comidas al día y comer lento son dos grandes claves que nos ayudarán a no ganar peso de más comiendo exactamente lo mismo.

Las cinco comidas al día tienen su razón de ser en dos motivos:

1. Se reparte la comida en varias tomas, con lo cual el cuerpo no pasa mucho tiempo sin recibir nutrientes. Cuando limitamos la ingesta a dos o tres comidas al día (por desgracia sigue habiendo mucha gente que se salta la comida más importante del día, el desayuno), el organismo «siente» que le faltan aportes. Pasa muchas horas sin recibir nada y ante esta escasez decide almacenar cantidad para soportar todas las horas que pasa sin nutrirse. Si por el contrario le otorgamos la posibilidades de recibir alimento en cinco ocasiones, lo que percibirá es que hay abundancia y que por tanto no es necesario almacenar, con lo que quemará más de lo que hemos ingerido.

2. Al comer más veces no pasa tanto tiempo entre toma y toma y no llegamos tan ansiosos a la comida, con lo cual nos ayuda a comer más despacio y también en menor cantidad, porque nos saciamos antes.

Comer despacio reduce la cantidad de comida. Debemos tener en cuenta que desde que empezamos a comer hasta que la comida llega al estómago, quien avisa al hígado de que estamos comiendo, pasan unos minutos. Es hígado es el encargado de avisar al cerebro de que está entrando alimento en el organismo para que este último decida dejar de ingerir. Está comprobado que esta acción se completa cuando llevamos 20 minutos comiendo, independientemente de nuestra velocidad comiendo o de la cantidad de comida que hayamos tomado hasta ese momento. Por tanto, si comemos despacio, sentiremos saciedad aunque no hayamos comido mucho y esto hará que comamos menos que cuando lo hacemos con ansia.

Por otro lado, comer despacio facilita el trabajo del estómago, ya que la comida llega mejor triturada a él (esta es la función de los dientes al masticar). Así las digestiones resultan más ligeras y rápidas y nos sentiremos menos hinchados.

Un último consejo para completar este post es no tomar más de un vaso de líquido durante la comida. Mejor beber antes si tenemos sed, ya que mucho líquido en el estómago durante la digestión puede entorpecerla, así como comer fruta como postre; esta deberá ser ingerida antes de las comidas o mejor destinarla a las meriendas y almuerzos.

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