Disfrazarse es bueno para los niños

Disfrazarse es bueno para los niños

Es un hecho que disfrazarse es bueno para los niños. Respecto a esto, las fiestas de Carnaval o de Halloween son unas fiestas que los más pequeños suelen disfrutar bastante. Son momentos de gran alegría, de los ideales para romper de alguna forma las normas, por lo que pueden mancharse y ponerse unos disfraces la mar de divertidos. Además de la diversión, los disfraces son ideales para poder aprender y que se desarrollen los más pequeños.

Motivos por los que es bueno que un niño se disfrace

Hay que tener en cuenta que los disfraces son de gran ayuda para que los niños exploren realidades que no son familiares para ellos. Pueden pasar a ser otro ser que se encuentra en su interior. Esto es lo que se denominado en psicología “juegos de representación”, y lo que se representan son cosas que suceden o que no se suelen decir en público en momentos normales.

No solo esto, además los disfraces permiten que vuele la imaginación, que es una de las importantes olvidadas. La imaginación es una de las herramientas más importantes en la infancia, además de que es posible explotarla ampliamente.

Los niños pueden, por ejemplo, pasar a ser zombies auténticos que echen sangre por los ojos o esas brujas con importantes poderes, para hacer conjuros donde todo va a ir bastante mejor. Una de las grandes ventajas que tiene esto, es que saca la una gran confianza en su interior para hacer toda clase que nos propongamos.

Algo que también debemos tener en cuenta es el gran fomento de la empatía en los más pequeños. Eso permite que puedan ver la realidad lo que hace que se puedan ir aprendiendo multitud de valores a nivel educativo. No olvidemos de que es de gran interés la apuesta por disfraces que sean capaces de transmitir a los pequeños mensajes de gran positividad y no otros que puedan transmitir la violencia.

Una auténtica puerta de entrada a otro mundo

Es evidente que los disfraces son una magnífica arma fuerte de cara al desarrollo de la creatividad del niño. Es una oportunidad de dar ese empujón de cara a ponerse el disfraz y puede ser él solo el que puede ir añadiendo elementos como los accesorios, un nuevo maquillaje, etc.

Si ocurre que no contamos con disfraz, va a ser una bueno tener casa, ropa y accesorios con los que el niño pueda llegar a ir fabricando el traje o aprender esos valores de lo que han inventado.

Para los pequeños, el refugio bajo ese disfraz de un personaje, hay que tener en cuenta que es una coraza que permite poder ir sacando a la luz una serie de sentimientos que son ellos no iba a ser posible de realizarlo.

Una serie de sensaciones, tales como los miedos, conflictos, secretos o las alegrías, pueden salir a la luz a la vez que se ponen el disfraz.

Sentimientos como la vergüenza pasan a ser parte de ese segundo plano cuando uno se pone un disfraz. Una manera de ir enfrentándose a los problemas desde otro prisma.

No olvidemos que los niños suelen solucionar todo ello mediante este tipo de representaciones. Esto es una de las razones por las que se deben ayudar a que los niños pongan en liza este tipo de sentimientos, pues les ayuda a crecer en buena medida.

Es importante que a la hora de invitar a los niños a que se disfracen en Carnaval o Halloween es una buena manera continuar o de empezar con una serie de tradiciones.

Está claro que Halloween se ha integrado de manera importante en la cultura, por lo que mostrarlo a los niños es una inmejorable forma de poder hacer que no se pierdan las tradiciones.

Durante mucho tiempo se veía a los disfraces como un elemento lúdico y poco más, pero como nos comentan desde la tienda de la Casa de los disfraces, los años han demostrado, al igual que las investigaciones de los profesionales en algo tan evidente como son los grandes beneficios que tienen para los niños y también los mayores a nivel psicológico.

Una forma de comenzar a sentir otras sensaciones y escapar de lo que es uno normalmente. Es una buena manera de pasarlo bien y al final no solo tiene sus efectos en el presente, podemos disfrutar de ellas de cara al futuro, pues los mayores se benefician de los efectos, pero los niños también, incluso más, pues ellos captan las cosas de manera mucho más rápida.

Esperamos que después de todo esto, se vean a los disfraces con el respeto que se merecen, pues nos dan grandes alegrías.